Universidad Centroamericana José Simeón Cañas


Dos datos insoslayables

12/07/2018
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El reportaje de El Faro sobre los pactos del exalcalde de San Salvador con las pandillas, aparte de proporcionar información políticamente rentable para sus adversarios, evidencia dos datos insoslayables, que la polémica partidaria no debiera pasar por alto por el bien de la sociedad. El primero es que las pandillas son un poder fáctico, con el cual hay que contar, dado que controlan territorios con elevada densidad poblacional. Esto significa que sin su consentimiento expreso es imposible ingresar en ellos. Por eso, antes que el exalcalde, el FMLN y Arena negociaron con las pandillas dinero por votos. Probablemente, la mayoría de las alcaldías también lo hace, porque de otra manera no pueden entrar y mucho menos intervenir en los espacios controlados.

Dicho de otra manera, el Estado está ausente en esos territorios, a pesar de los planes de seguridad, el endurecimiento de la legislación y de las cárceles, la represión y las ejecuciones extrajudiciales. Las pandillas han demostrado ser mucho más resistentes, fuertes, inteligentes y flexibles que el Estado y sus instancias represivas. Dicha resistencia se explica también por la actitud de la población que, en algunos casos, las respalda explícitamente, y en otros, las acepta pasivamente, quizás porque no hay alternativa, dada la debilidad e incapacidad del Estado. El poder local, más cercano a la realidad de la gente, lo sabe muy bien y por eso negocia sus intervenciones con ellas. La población que vive y trabaja en esos espacios también lo sabe y lo sufre. No faltan voces que aseguran estar más seguras bajo el régimen de la pandilla que de la Policía y el Ejército. Y quizás no les falta razón, porque la Policía es maleducada, poco servicial, autoritaria y arbitraria. Por eso oculta su rostro tras inexpresivas y tenebrosas máscaras negras.

El otro dato interesante que proporciona El Faro es lo que las pandillas piden a cambio de cooperar. En vísperas de las elecciones municipales de 2015, el exalcalde de San Salvador, entonces candidato, recorrió los pasajes de una populosa colonia, en la cual Arena no pudo entrar, a cambio de una fiesta infantil con piñatas y juegos. Durante la negociación, solicitaron empleo, formación y entretenimiento para los jóvenes de dicha colonia. En un primer momento, pidieron dinero, pero el exalcalde le entregó materiales de construcción para mejorar la vivienda precaria de las comunidades bajo su control. Antes de la elección, acordaron que la alcaldía invertiría en dichas comunidades. De esa manera, la alcaldía obtuvo acceso a esas zonas y le permitieron remodelar el centro histórico de la capital.

En la beatificación de monseñor Romero y en las ferias de agosto, eventos que reunieron multitudes en zonas controladas, una pandilla negoció con la alcaldía la distribución de los puestos e incluso la participación de un grupo rival, porque las celebraciones tuvieron lugar en zonas fronterizas. Así, en la feria de agosto, las concesiones incluyeron la contratación de los pandilleros enemigos como vigilantes del parqueo por un salario modesto, un chaleco con cinta reflectante y un silbato. De esa manera, los familiares y las amistades de los pandilleros de esas zonas se beneficiaron del comercio de comida, camisetas, recuerdos y quincalla. Esto puede sorprender al extraño y al ingenuo, pero no al comercio informal. Todo comerciante sabe qué grupo controla el territorio donde se encuentra su negocio, lo acepta y paga la extorsión.

El poder fáctico de las pandillas se constata en otros dos casos. En el paro del transporte público de mediados de 2015, la alcaldía de San Salvador se sumó al esfuerzo del Gobierno para movilizar a la población. Pero sus vehículos circularon con la seguridad garantizada por la misma pandilla que impuso el paro. Más aún, destacaron pandilleros en dichos vehículos y en las paradas improvisadas para evitar incidentes. El otro caso es el del mercado Cuscatlán, localizado en la frontera de los territorios controlados por dos poderosas pandillas. Una de ellas exigió cien mil dólares o la guerra. El alcalde prefirió postergar la inauguración del nuevo mercado. Al final, aceptaron treinta de los 270 puestos disponibles con la condición de no extorsionar a ningún comercio. De esa manera, las pandillas se quedaron con los mejores puestos, que distribuyeron entre sus allegados.

Este poder fáctico no carece de cierta visión política. Las pandillas no solo han demostrado que pueden entorpecer una campaña electoral, sino también boicotear una elección. Pragmáticamente, el exalcalde les entregó entre 20 y 30 mil dólares para que no impidieran su elección, lo cual aceptaron con agrado para hacerle la vida imposible al FMLN.

De todo esto se colige que el mayor interés de las pandillas no es tanto el dinero, al menos no en cantidad exorbitante, como el empleo, el entretenimiento, la formación y la infraestructura. Desean medios de vida seguros, educación y esparcimiento. Este dato ofrece una pista para encontrar la salida a este gravísimo problema social.

* Rodolfo Cardenal, director del Centro Monseñor Romero.


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Comentarios

Rafael Castro.
16/07/2018 01:01:44 PM




En el país hay sectores interesados con fines políticos para que se mantenga la violencia. Es insólito que ante los fracasos de la mano dura y superdura, no se entienda que estos son proyectos fracasados que inclusive han empeorado la situación de violencia, ya que por ejemplo, en los inicios de este vencido proyecto no había muertes de decenas de miembros de autoridades y sus familias, tampoco se había llegado a la denunciada ejecución de pandilleros. Inclusive se ha llegado a cargar a la población de impuestos para pagar la continuación del conflicto. Hoy la violencia es mayor que antes y aunque se hacen comparaciones de el número de muertes de un año a otro, siempre hay un número exagerado de asesinatos. Siento a la población que no sufre de este estado de violencia, muy insensible y también confiando en la eliminación del problema a sangre y fuego, sin recomendar medidas inteligentes que podrían terminar con el conflicto estructural.



Miguel Martínez
15/07/2018 09:57:12 PM




Estoy preocupado porque NoticiasUCA no me publicó una participación referente a este tema. En mi alocución reafirmaba lo dicho en este artículo y agregaba un poco más acerca de lo que yo creo sería necesario para recuperar los territorios con más escuelas, canchas, centros deportivos, tal como lo hizo el ex alcalde en lugares que es prohibitivo entrar por el dominio que tienen las pandillas en la zona. En realidad, con mis múltiples participaciones en este sitio, me quedó la impresión de que se tenía la absoluta libertad para escribir siguiendo las normas que se pide a quienes colaboran con la revista. Buenas noches.



Víctor M. Guerra
13/07/2018 01:39:29 PM



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A mi anterior comentario, habrá que agregar que las pandillas han generado muerte y violencia cruel y despiadada en contra del pueblo salvadoreño. Esto no es ningún dato oculto. Lo preocupante es que tu escrito afirma un posicionamiento fáctico de las pandillas como algo cuasi bueno para el pueblo, cuando en realidad estos grupos han mantenido a los salvadoreños de rodillas como el peor de los verdugos. Por tanto, lo próximo que te queda es preguntarte si estás dispuesto a emplear a pandilleros en el CRT y a cuántos vas a hospedar en la residencia de los jesuitas. Piénsalo de esa manera, hasta entonces, te darás cuenta por qué el pueblo salvadoreño no le puede hacer frente de forma directa a los pandilleros. Eso que te ayude a replantear tu actitud de pregonar la idea del poder de las pandillas, ya que cuando tú escribes a su favor, les estás incrementando su poder de destrucción en contra de los más humildes salvadoreños.



Víctor M. Guerra
13/07/2018 11:50:21 AM



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Cardenal: Este es el quinto artículo de tu autoría que leo y en el que veo tu decidida intrepidez, que raya una apología de las pandillas. Ante esto debo decirte lo siguiente: También leí el artículo de elfaro.net del autor Carlos Martínez d´Abuisson del que puedo decir que no fundamenta con datos fehacientes el que Bukele haya hecho pacto con las pandillas como sí consta que lo han hecho el actual alcalde Muyshondt, ARENA y el FMLN. Lo que veo en el artículo de elfaro.net es una narrativa especulativa que expresa un pacto no ejecutado, sino una negociación entre un promotor social de la Alcaldía de San Salvador, cuando Bukele era alcalde. Respecto de los artículos con autoría tuya, descubro en ellos que existe una orientación que presenta a las pandillas como un poder extraordinario y casi necesario para el país. Y no cuentas con el hecho de que en realidad, esos grupos se lo han ganado a fuerza de narcoactividad, asesinatos a mansalva, extorsión a gran escala,...



BrandonRiver
12/07/2018 10:32:11 PM



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El primero es que las pandillas son un poder fáctico, con el cual hay que contar, dado que controlan territorios con elevada densidad poblacional. Esto significa que sin su consentimiento expreso es imposible ingresar en ellos. Falso!!



Miguel
12/07/2018 07:02:52 PM



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Muy atinado señor Cardenal, ya se tiene un empiezo para poder reinsertar las pandillas a la sociedad, según entiendo por el editorial si las pandillas quieren ser reinsertadas a la sociedad el problema que los polítcos no le dan un espacio ya que ellos utilizan esas estructuras para mantener los negocios por lo que ellos levantan la mano, negocios de seguridad, de telefonía, sería bueno ver en la zona de la catedral buenos o regulares restaurantes para atender a los turistas, el ex esposo de mi hermana viajo de USA pero el quería tomar fotos de la catedral y el palacio nacional en fin es una zona para explotar y se pueden generar empleos para reinsertar de forma legal gente que ha pertenecido a pandillas o darles espacios de trabajo.




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