Oficina de Vinculación con Graduados

Boletín

Rocío Rivas, graduada UCA en Corea

Rocío Rivas es graduada UCA de Licenciatura en Comunicaciones y Periodismo. Además, cuenta con un máster en Creación de Guiones Audiovisuales de la Universidad Internacional de La Rioja, España. En el ámbito profesional, se desempeñó por tres años como periodista en La Prensa Gráfica y por cinco años fue guionista en Audiovisuales UCA. En la actualidad vive en Corea del Sur, es maestra de español y directora de la editorial Story Nara, donde se publican libros en varios idiomas para familias multiculturales con materiales en sus lenguas maternas. Ver más...

 

Hogar La Rioja, un oasis de esperanza

El Centro de Formación Laboral La Rioja no es una escuela más. Al ingresar a sus aulas se encuentran las sonrisas de niños, jóvenes y adultos que cada día desean superarse. En este lugar, la discapacidad intelectual no es impedimento para que ellos puedan demostrar sus habilidades, las cuales les permitan tener una vida más plena. Actividades como lijar una silla, hornear pan o elaborar manualidades resultan de mucha utilidad para este sector, el cual sufre de diversos tipos de discriminación. Ver más...

 

 

 

Estudiar en Japón, una experiencia única

A finales del mes de febrero tuve la oportunidad de asistir al campus de la UCA, en el auditorio “Segundo Montes” del edificio ICAS, a la presentación que hace anualmente la Embajada del Japón del programa de becas que ofrece dicha nación asiática. Mi presencia se debió a la invitación de la representación diplomática japonesa, en mi calidad de ex becario del programa Monbukagakusho (o Ministerio de Educación, Cultura y Deportes). Luego de dicha actividad, y tomando en cuenta la gran cantidad de alumnos interesados en el tema, se me invito a comentar un poco mi experiencia como ex becario, lo cual comparto con mucho gusto. Ver más...

 

Finaliza Torneo de Graduados UCA 2019

Con el objetivo de brindar espacios de sano esparcimiento que contribuyan a la formación integral de la comunidad de profesionales, desde el 9 de febrero hasta el 11 de mayo se desarrolló, en las instalaciones del Centro Polideportivo, el Torneo de Graduados UCA 2019. Ver más...

“Hacia una sociedad energéticamente sostenible”

Los profesionales graduados de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura participaron en el foro “Hacia una sociedad energéticamente sostenible.” Dicha actividad tuvo lugar el 13 de febrero en el auditorio Segundo Montes del edificio ICAS, UCA. Ver más...



Rocío Rivas, graduada UCA en Corea

 Andrés Alejandro Zepeda

Rocío Rivas es graduada de Licenciatura en Comunicaciones y Periodismo. Además, cuenta con un máster en Creación de Guiones Audiovisuales de la Universidad Internacional de La Rioja, España. En el ámbito profesional, se desempeñó por tres años como periodista en La Prensa Gráfica y por cinco años fue guionista en Audiovisuales UCA. En la actualidad vive en Corea del Sur, es maestra de español y directora de la editorial Story Nara, donde se publican libros en varios idiomas para familias multiculturales con materiales en sus lenguas maternas.

¿Cuáles considera que han sido las herramientas que la UCA le brindó para poderse enfrentar al mundo laboral?

La UCA me dio las herramientas para ser periodista. Aquí aprendí a ser eficiente, ya que durante la carrera se nos exige mucho. Por ello no me gusta la mediocridad, sino que trato de entregar el mejor material posible con los recursos que tenga. Además, me enseñó el trabajo en conjunto con otros profesionales. Esto es fundamental, ya que a pesar de no saberlo todo, tengo la certeza que puedo contar con otros colegas que me apoyen en el desempeño de mis labores.

¿Cómo decide mudarse a Corea?

Mientras realizaba una grabación sobre el derecho de la niñez a preservar la identidad, en las ruinas del Tazumal, los ladrones entraron a nuestra casa. Luego recibimos amenazas, comenzaron a extorsionarnos(...) esa situación muy seria de violencia que vivimos nos obligó a mudarnos de casa. A raíz de ello, mi hijo estuvo en tratamiento para hablar de lo que había sucedido, pero el miedo aún persistía. Por ello, tuvimos que emigrar para que él dejara sus temores y volviera a comenzar su vida de niño, sin miedo. Seleccionamos Corea porque es el país donde nació mi esposo entonces no íbamos a tener problemas de trámites migratorios. Así fue como terminamos allá.

¿Cómo fue su proceso de adaptación en su nuevo país de residencia?

Al principio no fue fácil. El idioma era una limitante. Además, todavía tenía psicosis causada por la inseguridad que se vive en El Salvador. Tuve que volver a aprender a vivir en un lugar más pacífico. Yo no quería salir a la calle sola porque me daba miedo. Mucho menos quería dejar salir a mi hijo. Sin embargo, la dinámica en Corea es diferente. Por ejemplo, es tradición que los chicos se vayan solos a la escuela desde primer grado. Existe un club de abuelos que los guían en las calles aledañas, lo cual hizo que, a partir de segundo grado, ya se fuera con sus amigos, caminando, ya que durante todo primer grado yo lo fui a dejar.

Por otra parte, existe menos cariño que en El Salvador. En Corea, la gente cuando se saluda solo inclina la cabeza pero no se abraza ni se da un beso. Eso me hace falta. No logro acostumbrarme a esa dinámica. Sin embargo, trato de combinar lo que me gusta de ambos mundos: el cariño de los salvadoreños y la tranquilidad y paz social de los coreanos.

¿Dónde conoció a su esposo?

Yo conocí a mi esposo aquí en la UCA. Me mandaron a hacer una tarea para cubrir un evento en el que él hizo una exhibición de espada coreana aquí en el Polideportivo. Intercambiamos correos para enseñarle cómo había quedado la nota y las fotos. De ahí nos hicimos amigos. Nos casó el actual rector, padre Andreu Oliva y ahora somos padres de tres hijos, tenemos un ahijado… todo ha sido aquí: made in UCA.

¿Cómo influye el sello UCA en Rocío?

La UCA siempre vela por los derechos de las personas; tiene una visión humana que a mí me encanta. Yo creo en eso. Por eso me inscribí para estudiar aquí porque desde el colegio quería hacerlo. No anduve viendo otras opciones porque ya tenía escogida la carrera y no me despegué de eso. Mi papá falleció pronto y me quede con lo que él me había enseñado: luchar por las personas y por apoyarlas. Él trabajaba en una iglesia, entonces sus enseñanzas me influenciaron y la UCA conjugaba lo que yo buscaba: trabajar haciendo videos para apoyar a las personas que no tienen voz... y era lo que me encantaba. Ahora que estoy en Corea, a través de los libros es la manera en que seguimos hablando, promoviendo y educando en derechos humanos.

¿Dónde surgió la pasión por contar historias?

Algo que influyó fue la admiración que he tenido por mi padre, ya que él escribía poemas. Recuerdo que, cuando era pequeña, hacía las descripciones de las calcomanías que mis primas me ponían en los cuadernos para mí eran poemas, historias,... desde ahí empecé, con el apoyo de mi familia, a jugar ser escritora. A pesar que esto no cuenta en el ambiente literario, sí lo hace en mis sentimientos. Luego, la pasión por contar historias continuó en mi etapa como periodista de La Prensa Gráfica, casi al finalizar la carrera, escribiendo reportajes sobre salud. 

Luego, en Audiovisuales UCA logré desarrollar mi talento como guionista. Ahí comencé a hacer lo que quería: contar historias. Por medio de un proyecto que patrocinó el ayuntamiento de Valencia, pude crear una serie infantil sobre derechos de la niñez. Las temáticas versaban sobre el derecho a la vida plena, no explotación, familia, recreación, etc. De esta manera comencé a influir en la niñez salvadoreña, ya que de esta forma pueden aprender desde la experiencia que he tenido como periodista, como mamá, en El Salvador y en el extranjero. Ahora, 30 años después, estoy empezando a ser escritora.

¿Qué es Story Nara? 

Story Nara es el fruto del trabajo duro y el ahorro. Es una editorial creada con el objetivo de presentar libros en varios idiomas para que las familias multiculturales puedan contar con materiales en sus lenguas maternas. Su nombre está compuesto por dos palabras: Story, que en inglés significa historia, y Nara, que en coreano significa país; juntas significan El País de las Historias.

¿Hay algún escritor que haya influenciado en su forma de escribir?

Sí. Gabriel García Márquez. El libro que más me gustó fue Cien años de soledad. 

¿Cómo construye sus historias y sus personajes?

Todas las cosas que yo he vivido las puedo escribir. Mis personajes son muy mágicos; todos tienen detrás una historia mía, de mi familia, de lo que he vivido haciendo reportajes con niños en El Salvador y de las personas con las que he trabajado en Corea.

¿Cuál es el momento más satisfactorio de su carrera como escritora?

Cuando mis lectores me dicen lo que les ha gustado uno de mis libros. Sí me dicen que el libro “está bonito” es agradable; pero cuando alguien me cuenta lo que le ha gustado del texto o que su hijo se ha identificado con el personaje Uno me resulta muy gratificante porque se está cumpliendo el objetivo que los niños acepten a los demás sin importar que estos tengan una condición diferente.

¿Qué consejo le daría a los recién graduados que quieren incursionar en la literatura?

Mi consejo sería que lean mucho, ya que al hacerlo uno se divierte con la lectura y así  empieza a amarla. Luego, ir creando su propio espacio, lo cual es muy difícil pero no hay que rendirse. Hay que tener en cuenta que es más fácil si uno se anima a publicar que ir a ver quién te publica porque te vas a encontrar muchas puertas cerradas. Podes buscar un equipo que te asesore para que el producto que publiqués sea de calidad… eso tenés que garantizarlo: que sea de calidad.

Hogar La Rioja, un oasis de esperanza

 Andrés Alejandro Zepeda

El Centro de Formación Laboral La Rioja no es una escuela más. Al ingresar a sus aulas se encuentran las sonrisas de niños, jóvenes y adultos que cada día desean superarse. En este lugar, la discapacidad intelectual no es impedimento para que ellos puedan demostrar sus habilidades, las cuales les permitan tener una vida más plena. Actividades como lijar una silla, hornear pan o elaborar manualidades resultan de mucha utilidad para este sector, el cual sufre de diversos tipos de discriminación. 

El Centro de Formación Laboral La Rioja es una organización no gubernamental, de servicio, sin fines de lucro, que apoya a personas con discapacidad intelectual. Sus orígenes se remontan a 1995. En el área académica cuenta con diferentes zonas de aprendizaje que les permiten desarrollar habilidades y destrezas motrices gruesas, la toma de conciencia de su cuerpo, sus posibilidades físicas y de movimiento. Su filosofía es el voluntariado donde los padres de familia aportan sus capacidades para hacer un cambio en este sector de personas, quienes presentan marginación en la sociedad y requieren apoyo.

En el área laboral cuenta con talleres de panadería, costura, carpintería, manualidades y horticultura. Estos espacios tienen como objetivo que los estudiantes puedan insertarse en el mundo profesional. Los productos elaborados en el taller les permiten generar ingresos a los participantes, ya que estos son vendidos a distintas instituciones públicas y privadas. Además, el centro les brinda un incentivo económico por lo que producen. También, tienen la posibilidad que diversas empresas les contacten para requerir sus servicios. a quienes se les ayuda en la preparación de su currículo para que este sea enviado.

A la cabeza de esta institución encontramos a Vilma Mercedes Zaldaña de Chiquillo. El factor determinante para que se involucrara en este proyecto fue su hijo Eduardo, a quien se le descubrió un tumor en el lado izquierdo de su cabeza, a los tres años de edad, fue operado sin tener el éxito esperado lo cual les obligó a someterlo a terapia con cobalto. “En ese momento los médicos no nos dijeron las consecuencias que esto podría traerle ni cuánto tiempo de vida podría tener. Sin embargo, decidimos aplicarlas a la edad de 4 años. Esto le permitió a mi hijo llegar con vida hasta los 28 años”. Durante ese tiempo Vilma pudo observar el proceso de discapacidad intelectual que desarrolló su hijo. “Llevamos al niño a diferentes escuelas de educación especial, al ISRI, a centros privados, etc. Y nunca pudimos encontrar un lugar donde estén todos los procesos formativos integrados.”

La constante búsqueda de espacios de formación integral y lo difícil que le resultó encontrar uno que se adaptara a las necesidades de su hijo hizo que Vilma Mercedes comenzara a soñar. Ella asegura que la enseñanza obtenida en la UCA fue fundamental para ello´“En el alma máter comenzamos a revolucionar el cerebro con un mayor conocimiento. Nos brindó diversas perspectivas sociales que nos sensibilizaron para buscar el cambio en la realidad. Esto se logra a través de la calidad educativa, la cual se evidencia en lo exigentes que resultan sus materias y sus profesores. Recuerdo las matemáticas con el Ing. Escapini, la economía con el P. Ibisate, la filosofía con el P. Ellacuría, las de análisis e investigación. Esas materias fueron las que a mí me marcaron.”

De esta forma, Vilma Mercedes junto con la Dra. Marta Julia Vides de González y la Dra. Elvia Berenice Huezo de Oliva le dieron vida al proyecto Centro de Formación Profesional La Rioja. Inciaron en un espacio alquilado de 400 metros ubicado en San Miguelito, en el pasaje María Auxiliadora y la 1ra avenida norte. En busca de un lugar con mejores condiciones, se dirigieron a la Alcaldía de San Salvador durante la administración del Dr. Héctor Silva para presentarles el proyecto y que nos pudiesen gestionar un espacio,.“Logramos conseguir donde nos ubicamos actualmente con un comodato para 25 años, el cual comenzó en el año 2000 y la gestión actual nos acaba de renovar por 25 años más. Sin embargo, es ese momento tuvimos que hacer muchas obras de terracería, ya que no era un terreno plano para poder construir. Además, con un donativo de 550,000 euros recibido de parte de la organización española ASPRODEMA, pudieron adecuar el terreno y construir sus instalaciones.”

Esta institución se financia con el aporte económico de padres y madres de familia; ayudas de personas e instituciones altruistas con las cuales se cubre las remuneraciones al cuerpo docente, instructores y personal administrativo. Por su parte, el Ministerio de Educación les apoya para el pago de los docentes. Además, la venta de productos como cojines, adornos, pan, entre otros, les permite enseñar a los estudiantes la dinámica de recibir una remuneración por el trabajo realizado. Estos productos están a la venta en sus instalaciones y en ferias donde les invitan a participar. “Contamos con un enfoque solidario. Acá hay participantes de todas las condiciones sociales. No hay discriminación. A quienes están aquí se les ha realizado un estudio socioeconómico, por lo que quienes tienen más pagan más y los que no, pagan menos o incluso están becados.”

Para Vilma Mercedes, la educación recibida en su alma máter le ayudó a fortalecer sus valores. Además, le permitió encontrar un sentido distinto a la realidad en la que se vive: “La formación de la UCA enriqueció valores como la verdad, la justicia, la solidaridad. Eso me marcó en la institución. Me hizo ver más allá de una carrera profesional, me permitió ver cómo transformar la realidad. Siempre hay un espacio que necesita ser transformado y ahí es donde como graduados de esta institución debemos actuar”.

Vilma Mercedes Zaldaña de Chiquillo, graduada UCA de Administración de Empresas en 1986, comenzó su vida laboral al poco tiempo de haberse graduado de contadora del Nuevo Liceo Centroamericano. En 1980 ingresó a trabajar a la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL). Ahí desempeñó cargos en áreas de finanzas, contabilidad y presupuestos. Además, logró escalar en puestos de jefatura en el cargo de superintendente de contraloría, y gerente de administración y recursos humanos. Además, en la Corte de Cuentas de la República fungió como asistente técnico de la presidencia. También, fue administradora de país en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), donde tuvo la oportunidad de trabajar más cerca de la gente en proyectos sociales. Por último, fue directora ejecutiva del CONAIPD en el período 2014 a 2018.

Su carrera profesional la ha realizado de forma paralela al voluntariado en el Centro de Formación Profesional La Rioja, en el cual trabaja desde 1998 como presidenta de la institución. “En mi proyecto de vida, yo no me veo sin   estar pendiente de este hogar. A pesar que yo ya sabía que mi hijo iba a fallecer, nunca escatimé en esfuerzos, ya   que lo que se hace acá lo hizo muy feliz a él y sigue haciendo muy feliz a muchas personas”.

Estudiar en Japón, una experiencia única

Luis Clemente Ventura (graduado UCA de Ciencias Jurídicas / LLM, Universidad de Kyushu)

A finales del mes de febrero tuve la oportunidad de asistir al campus de la UCA, en el auditorio “Segundo Montes” del edificio ICAS, a la presentación que hace anualmente la Embajada del Japón del programa de becas que ofrece dicha nación asiática. Mi presencia se debió a la invitación de la representación diplomática japonesa, en mi calidad de ex becario del programa Monbukagakusho (o Ministerio de Educación, Cultura y Deportes). Luego de dicha actividad, y tomando en cuenta la gran cantidad de alumnos interesados en el tema, se me invito a comentar un poco mi experiencia como ex becario, lo cual comparto con mucho gusto.

Tomar la decisión de emigrar para estudiar no es fácil. Uno siempre tiene en cuenta muchos factores como la separación de la familia, más si ya se tiene la propia (pareja e hijos), el abandono del trabajo, las distancias que se recorren para llegar al destino, la diferencia idiomática y cultural que puede haber. A pesar de esto, por experiencia puedo decirles que vale la pena el esfuerzo.

En este caso particular, aplicar a una beca a un país tan avanzado como Japón puede parecer una empresa muy cuesta arriba, y uno piensa inmediatamente en los riesgos de integrarse al estudio en centros educativos del primer mundo, y que probablemente a estas oportunidades solamente acceden los más inteligentes o las mejores notas de la clase. Cabe mencionar que mis promedios en la universidad no eran maravillosos, pero mis ganas por tener una oportunidad de seguir mis estudios de postgrado pudieron más que mi pena. En la época en la que inicie esta aventura, olvídense del Internet, del correo electrónico o las redes sociales (en los lejanos años 90 eso era una especie de experimento, la video llamada era ciencia ficción), así que las primeras investigaciones del sistema universitario japonés fueron a puros anuarios, almanaques, revistas y catálogos en la embajada japonesa y alguna que otra plática con los voluntarios y voluntarias japoneses que ya estaban trabajando nuevamente en El Salvador. Pero eso es la parte fácil de la historia.

Luego de aplicar al proceso de selección (no sin antes encontrarme con algunos anticuerpos en las instituciones estatales nuestras que eran en aquel momento quienes tenían a su cargo el inicio del proceso de postulación) tuve la fortuna de ser seleccionado para la beca en octubre de 1996 (quizás muchos de los que leen este artículo ni habían nacido). La ruta me llevó a tomar un vuelo a Los Ángeles (EUA), y luego de una escala de un día, el siguiente vuelo a Tokio, una pequeñez de casi doce horas, llegar al aeropuerto de Narita ya medio dormido y tomar un vuelo adicional de dos horas a la ciudad de Fukuoka (creo que han escuchado la canción “Bachata en Fukuoka” de Juan Luis Guerra), el lugar que yo aún hoy día considero mi segundo hogar y que he tenido oportunidad de visitar varias veces luego de regresar a El Salvador. Y ya aquí en tierras del sur de Japón las cosas se pusieron interesantes.

Adaptarse a este país tiene su arte, como debe ser en cualquier parte del globo. Por ejemplo, la población japonesa no es bilingüe (entienden pero no hablan mucho el inglés). En cuanto a la gastronomía, las comidas son bastante especiales, muy sanas y sabrosas para mi gusto, pero para algunos paladares pueden ser un poco fuertes. El orden con el que se desenvuelven puede ser un reto grande para los latinos (temas como la puntualidad son una religión en esta sociedad), el respeto jerárquico en la universidad y en la sociedad, o incluso el tráfico que conserva la izquierda en su dirección (el timón de los vehículos está a la derecha como en el sistema inglés) son solo algunas de las diferencias que podemos encontrar.

Una vez instalado en este “nuevo mundo”, la vida como estudiante de intercambio transcurre con la única preocupación de rendir académicamente en la universidad. Debo recalcar que a medida que uno permanece en esas tierras se da cuenta que esta oportunidad de estudiar en Japón va más allá de la experiencia académica, y conocemos el por qué Japón ha llegado a desarrollarse con tanta fuerza en menos de cincuenta años luego del término de la guerra. Les doy unos ejemplos:

En Japón se aprende de una forma práctica en el día a día de conceptos como la solidaridad y el bien común, los cuales se hacen más importantes en esta comunidad de desconocidos que somos los estudiantes de intercambio. La población japonesa tiende a ayudar, no sin tener alguna timidez propia de esta raza, a los recién llegados. El orden y el respeto es algo singular en este país, y creo que es algo de particular importancia para nuestra cultura latina. Siempre admiré que, a pesar el caos del tráfico que se da también en las ciudades japonesas, el servicio de buses es siempre puntual. Yo solía tomar un bus y estaba seguro de la hora a la que llegaría a mi destino.

Parte de eso es gracias a los carriles señalados para el tráfico exclusivo de buses en horas pico. No hay carril segregado o súper sapos que admirar en la vía pública, sino que una simple señalización basta para que el ciudadano que se conduce en su vehículo sepa que ese carril le pertenece exclusivamente al transporte público en esos horarios.

El respeto al medio ambiente es otra enseñanza monumental para aquellos que llegamos a estas tierras. Los japoneses tienen debidamente cuadriculado el tipo de desechos que tienen en su moderna sociedad. Es por ello que desde niños aprenden a separar la basura que se procesa para desecho final, el tipo de producto biodegradable o reciclable, y la basura altamente contaminante. Parte de nuestra vida en el Japón era atender este tipo de indicaciones y mantener limpia la universidad, la ciudad, nuestro lugar de residencia, y así ayudar al medio ambiente.

Al final, pasarán los años de estudio y llegará el momento de regresar a tierras salvadoreñas con ese cúmulo de experiencias y conocimientos que debemos de tratar compartir con los demás en nuestro trabajo, pero sobre todo en nuestra vida diaria.

Estudiar en Japón ha sido una experiencia que sin duda ha marcado positivamente la vida del que escribe, pero en adición al tema académico, la gran riqueza para mí es y ha sido la experiencia de vida con este pueblo del que hay mucho que aprender. Les deseo la mejor de las suertes a todos los interesados en el programa del Japón, o bien de cualquier otro programa para estudiar en el extranjero. Estoy seguro que, de tener una oportunidad de este tipo, será una experiencia que marcará positivamente su vida personal y profesional.

Finaliza Torneo de Graduados UCA 2019

 Andrés Alejandro Zepeda

Con el objetivo de brindar espacios de sano esparcimiento que contribuyan a la formación integral de la comunidad de profesionales, desde el 9 de febrero hasta el 11 de mayo se desarrolló, en las instalaciones del Centro Polideportivo, el Torneo de Graduados UCA 2019. El equipo Con Todos los Poderes se quedó con el primer lugar del torneo al imponerse con un marcador de 4-1 a Fichitas F.C. Por el tercer lugar, Desertores venció 4-1 a Gremio. 

En el certamen participaron 129 profesionales, divididos en 8 equipos, representando a las carreras de Administración de Empresas, Arquitectura, Ciencias Jurídicas, Ciencias de la Computación, Comunicación Social, Contaduría Pública, Economía, Mercadeo y Psicología; ingenierías Industrial, Eléctrica, Química y Mecánica; y maestrías en Dirección de Empresas, Derecho de Empresa y Finanzas.

Para César Waldemar Jiménez Guevara, graduado de Licenciatura en Contaduría Pública en el año 217, este tipo de eventos son propicios para que los profesionales muestren su talento en el ámbito deportivo: “Me parece una excelente iniciativa que la UCA organice este tipo de actividades, las cuales nos permiten que nosotros como graduados podamos brillar en lo deportivo, así como en lo académico. Algo que es importante destacar es que nos permite convivir con nuestros ex compañeros de estudio. Con muchos de ellos solo teníamos contacto por medio de redes sociales y no habíamos tenido la oportunidad de compartir ni ver.”

Por su parte, para Ernesto López, jefe del Centro Polideportivo, este tipo de actividades permiten que los profesionales regresen a su alma máter y no olviden sus raíces:

“Es bonito darse cuenta que la mayoría de los participantes de este evento jugaban en los intramuros universitarios en su etapa de estudiante.. Algunos equipos todavía mantienen el mismo nombre”, aseguró. 

Además, López considera que este tipo de actividades benefician a la formación integral del profesional, ya que les permite estrechar lazos de amistad con sus ex compañeros de promoción en un espacio de convivencia. También, hizo una cordial invitación a los profesionales UCA para que puedan acercarse a las instalaciones deportivas de la UCA: “Nuestro horario es de 6:00 a.m. a 7:00 p.m., sin cerrar al medio día, y los sábados de 6:00 a.m. a 5:30 p.m.”