Los gobiernos locales cumplen un rol fundamental en los territorios, ya que representan la instancia de apoyo institucional más cercana a las dinámicas culturales, sociales y económicas que allí se realizan. Por medio de las municipalidades se gestionan servicios públicos y se pueden generar los espacios para la participación de la ciudadanía, que permitan identificar y responder a las necesidades de la población. Por tal razón el fortalecimiento de los gobiernos locales es un elemento importante en los debates sobre descentralización en América Latina.
Durante las últimas décadas, en diferentes países de Latinoamérica se han impulsado reformas a la gestión pública con el fin de mejorar la eficiencia institucional, fortalecer la transparencia y promover una mayor participación ciudadana en dicha gestión. La Carta Iberoamericana de Innovación en la Gestión Pública plantea que las instituciones del estado deben de estar orientadas a generar valor para el bien común y responder de manera más eficiente a las demandas de la sociedad (CLAD, 2020). Esto se relaciona con el enfoque de la nueva gestión pública que busca mejorar el desempeño institucional mediante procesos de profesionalización administrativa, innovación en la gestión y una mayor orientación hacia los resultados (Guevara, Espejel & Flores, 2010).
Para la implementación de estas mejoras es necesario que las instituciones tengan algunas condiciones que les permitan actuar con autonomía y capacidad de decisión dentro de sus territorios. Para que este proceso sea posible, los gobiernos municipales deben contar con autonomía fiscal, recursos técnicos y estructuras que les permitan diseñar e implementar políticas públicas adaptadas a las realidades locales. De acuerdo con la CEPAL (2018), el fortalecimiento de las capacidades institucionales dentro de los gobiernos locales es una condición importante para mejorar la prestación de servicios y promover formas de gestión abiertas y participativas. Sin esas capacidades, los gobiernos locales enfrentan dificultades para dar respuesta de manera efectiva a las demandas de los territorios.
En ese sentido, desde el año 2023 el Gobierno de El Salvador impulsó un proceso de reestructuración municipal a partir de la Ley Especial para la Reestructuración Municipal, aprobada mediante Decreto Legislativo n° 762 del 13 de junio de 2023, en la que se estableció pasar de 262 municipios a 44, lo que redujo significativamente la cantidad de municipios en el país, lo que llevó a la reorganización de las estructuras administrativas de las municipalidades. Aunque esta medida fue presentada como una estrategia para mejorar la eficiencia en la gestión pública, ha generado cuestionamientos sobre sus posibles efectos en la autonomía municipal y en la capacidad de los gobiernos locales para satisfacer las necesidades del territorio (Jiménez, 2023).
Por lo anterior, la implementación de una gestión pública municipal en este marco, enfrenta importantes desafíos, como la innovación institucional, participación ciudadana y planificación territorial, estos requieren gobiernos locales con autonomía suficiente y capacidades institucionales sólidas. Sin autonomía fiscal, profesionalización técnica y mecanismos efectivos de gobernanza territorial, los municipios corren el riesgo de convertirse únicamente en ejecutores administrativos de decisiones tomadas desde el nivel central del Estado.
A casi tres años de la reestructuración municipal, continúa siendo relevante la discusión sobre el equilibrio entre eficiencia administrativa y representación del territorio. Más allá del fin de la reforma, surge la pregunta de si realmente se han generado mejoras en la eficiencia de la gestión pública o si, por el contrario, en algunos territorios se han reducido las capacidades institucionales para atender las necesidades locales. Analizar las señales que emergen desde los territorios resulta fundamental para comprender los efectos reales de esta reestructuración
Por lo tanto, pensar en la posibilidad de fortalecer el desarrollo territorial en El Salvador implica también reflexionar sobre la importancia de la descentralización y del fortalecimiento de las capacidades locales. Promover gobiernos municipales con mayor autonomía, capacidades técnicas adecuadas y espacios reales de participación ciudadana puede contribuir no solo a mejorar la gestión pública, sino también a impulsar procesos de desarrollo territorial más sostenibles y adaptados a las particularidades de cada territorio.
Bibliografía
Asamblea Legislativa de El Salvador. (2023). Ley Especial para la Reestructuración Municipal. Decreto Legislativo n.º 762. Diario Oficial de la República de El Salvador.
CEPAL. (2018). Panorama de la gestión pública en América Latina y el Caribe: un gobierno abierto centrado en el ciudadano: Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
CLAD. (2020). Carta Iberoamericana de Innovación en la Gestión Pública. Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo
Enríquez Villacorta, A. (2006). Desarrollo local y descentralización del Estado: Retos y perspectivas en Centroamérica. Una agenda de discusión. Fundación Nacional para el Desarrollo.
Guevara Baltazar, A., Espejel Mena, J., & Flores Vega, M. (2010). Los retos de la nueva gestión pública en América Latina. Espacios Públicos, 13(27), 33–46.
Jiménez, R. (2023). Sobre reducción de municipios: preguntas y reflexiones al respecto. Blog de la Maestría en Desarrollo Territorial, Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.
*Este trabajo fue presentado en el marco de la asignatura Dinámicas político-institucionales del territorio, la cual forma parte de la malla curricular de la Maestría en Desarrollo Territorial.