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Roles municipales incumplidos y agencia comunitaria forzada: la crisis hídrica del cantón El Platanar como problema del desarrollo territorial

12/06/2026
 
Gerzon Luis Manuel Gómez Hernández
Estudiante primer año MDT

El acceso al agua potable es un derecho humano, reconocido dentro del marco jurídico de El Salvador. De acuerdo con la Ley General del Recurso Hídrico, se debe garantizar la seguridad hídrica “para una mejor calidad de vida de todos los habitantes del país; y promover el desarrollo humano, social y económico mediante la utilización sustentable de los recursos hídricos”, ya que “el derecho a la salud y a la vida esta intrínsecamente relacionado con tener garantizado el acceso al agua potable” (Asamblea Legislativa de la República de EL Salvador, 2023, p. 1).

Sin embargo, la realidad es que, en muchos territorios rurales del país, la garantía no depende completamente de la institucionalidad pública, sino en gran medida de la capacidad organizativa interna de las propias comunidades, ante la ausencia o retiro progresivo del Estado. Esta situación plantea una serie de interrogantes, entre ellas: ¿Qué cambios legislativos han debilitado la institucionalidad pública y han producido problemas estructurales como el incumplimiento de roles municipales en los territorios? ¿Cuáles podrían ser las repercusiones de que las comunidades asuman funciones institucionales que no les competen? ¿Hasta qué punto la autogestión comunitaria provee una solución sostenible a sus diferentes problemáticas o simplemente es un modo de naturalizar el abandono?

Con el fin de proveer respuestas, se parte de la experiencia de la rehabilitación del sistema comunitario de abastecimiento de agua potable del cantón El Platanar, ubicado en el distrito de Moncagua, municipio de San Miguel Centro, que beneficia a 1,368 habitantes, la cual fue documentada por Figueroa y Gómez (2026) desde un enfoque sistémico. Se pretende abordar esta experiencia desde el diagrama de relaciones (otra herramienta del enfoque sistémico), con un propósito que es simple, pero importante: analizar más a profundidad las relaciones entre los diferentes actores involucrados en el proyecto e identificar comportamientos emergentes y resultados (positivos o negativos) que surgieron de la sinergia y de las interacciones entre ellos como un sistema (Liévano y Londoño, 2012, p. 53). En este sentido, el objeto de este trabajo es presentar los hallazgos encontrados desde una mirada crítica y sistémica.

Los datos expuestos en la página web de Moncagua, establecen que El Platanar es un cantón con una población de 6,774 habitantes distribuidos en barrios, colonias y caseríos. Su origen está muy relacionado con dinámicas económicas, siendo una de ellas el establecimiento en 1910 de una hacienda que perteneció a la familia Pohl y posteriormente a la familia Borgonovo, hasta su expropiación en 1979 como parte de la reforma agraria; y otra, la fundación en 1962 de la fábrica Agave S. A. de C. V. Estos dos eventos sirvieron como imán para que comunidades aledañas se desplazaran hasta formar el cantón.

A partir de la década de 1990, en dicho lugar se construyó un sistema de abastecimiento de agua potable a nivel comunitario. Este sistema está formado por tres tanques de agua, una red de tuberías y un equipo de bombeo. La instalación de este sistema no solo planteaba resolver una necesidad básica, sino también tenía el reto de desarrollar una capacidad de agencia comunitaria que se sostuviera a lo largo del tiempo. Sin embargo, la falta de mantenimiento constante y las limitaciones en la gestión administrativa a lo largo de su historia, resultaron en un deterioro que se agravó con el tiempo y para el 2023 llegó a ser crítico (J. Díaz, comunicación personal, 24 de febrero de 2026).

De acuerdo con Figueroa y Gómez (2026), en ese mismo año la iglesia Sendero de Dios fomentó un espacio de diálogo que concluyó con la identificación del deterioro del sistema de distribución y almacenamiento de agua potable como la principal problemática comunitaria. Participaron la Asociación de Desarrollo Comunal local (ADESCO), la Asociación Rural para la Defensa, Desarrollo, Distribución y Administración del Agua Potable del Cantón El Platanar (ARARCEP) y la Entidad Natural Latinoamericana de Cooperación Estratégica (ENLACE). Juntos se propusieron resolver dicha problemática impulsando el proyecto de rehabilitar el sistema de agua potable, cuya primera etapa fue inaugurada en febrero de 2026.

Durante el proceso se tuvieron reuniones con personal de campo del distrito de Moncagua, como delegados de la municipalidad de San Miguel Centro, quienes al ver y analizar su presupuesto, expresaron su deseo de sumarse al proyecto, asumiendo su contrapartida, pues así habían trabajado en años anteriores. No obstante, pasado un tiempo, no lograron cumplir con su compromiso al carecer de los recursos del Fondo para el Desarrollo Económico y Social de los Municipios (FODES), lo cual, en palabras del pastor de la iglesia alteró el presupuesto del proyecto(G. Guevara, comunicación personal, 24 de febrero de 2026), obligando a los actores de la comunidad a aceptar una responsabilidad institucional que no era suya.

No hay que olvidar que, en el pasado, los gobiernos locales cumplían un rol fundamental en sus territorios de una u otra manera. Es decir, las alcaldías representan la instancia de apoyo institucional más cercana a las dinámicas culturales, sociales y económicas que allí se realizan. Por medio de las municipalidades se gestionan servicios públicos y se generaban los espacios para la participación de la ciudadanía, que permitían identificar y responder a las necesidades de la población (Hernández, 2026).

Por otra parte, al retiro de la municipalidad se le suman otras dos variables: la primera mencionada anteriormente, pero que es necesario precisar, consiste en la autogestión forzada de actores comunitarios que opera sin el apoyo institucional. Y la segunda es la destrucción irreversible de nacimientos de agua vinculada con el mercado informal de espacios públicos, como lo son las zonas verdes, permitiendo que los compradores de la comunidad tapen vertientes y construyan sus casas sobre ellas, sin que la municipalidad intervenga, de acuerdo con el testimonio del presidente de la Junta Directiva (J. Díaz, comunicación personal, 24 de febrero de 2026).

Estos antecedentes ayudan a identificar otro problema que fue emergiendo poco a poco y que no se visualizó con la identificación del deterioro del sistema, pero que sí fue surgiendo con la ejecución del proyecto de la rehabilitación y que Figueroa y Gómez (2026) evidenciaron entre líneas en su trabajo: los roles de la institucionalidad pública no están siendo desempeñados por el distrito ni por la municipalidad, lo que lleva a los actores comunitarios comprometidos con el acceso al agua potable a que los asuman por necesidad, mostrando una capacidad de agencia que carece del respaldo municipal y que presenta una crisis hídrica con limitaciones estructurales para ser sostenibles en el cantón El Platanar.

En la problemática descrita anteriormente, se observan cuatro dimensiones que están íntimamente conectadas por una tensión central: la crisis hídrica del cantón El Platanar como problema de desarrollo territorial. Se abordan a continuación estas cuatro dimensiones:

1.     Dimensión político-institucional: Roles incumplidos y confianza quebrada.
El vínculo más directo entre la comunidad y el gobierno local se perdió cuando el distrito de Moncagua dejó de ser una referencia institucional inmediata del área y pasó a formar parte del Municipio de San Miguel Centro como resultado de la Ley especial para reestructuración municipal aprobada en junio de 2023. La alcaldía no solo estuvo ausente, sino que creó una expectativa de ayuda que después no pudo satisfacer porque también experimentó una reducción de un 8.5% de los ingresos provenientes del Estado (FODES), lo que causó un desequilibrio activo en el presupuesto cuando ya se estaba ejecutando el proyecto, dañando la confianza entre la población que impulsaba el proyecto y la municipalidad (Figueroa y Gómez, 2026).

2.     Dimensión Organizativa: Agencia comunitaria real con límites estructurales.
Ante la ausencia del apoyo municipal, la respuesta de los actores comunitarios no fue pasiva, y más bien desplegaron una capacidad de agencia activa: La iglesia Sendero de Dios sumó más actores y recursos; la Junta Directiva de ARARCEP gestionó procesos financieros ante la diáspora, movilizando recursos; y ENLACE proveyó asistencia técnica y estratégica. Esto lleva a afirmar que los actores más activos son todos comunitarios, mientras que los demás se limitan a cumplir roles secundarios o no los cumplen, como es el caso de la municipalidad que dejó al distrito sin capacidad operativa para tomar decisiones.

3.     Dimensión social: Desigualdad estructural y necesidad de revisión del sistema.
De los 6,774 habitantes del cantón El Platanar, solo 1,368 cuentan con acceso al agua potable, es decir, solo el 20,19% está conectado al sistema de abastecimiento comunitario. Mientras que el 79,81%, equivalente a 5,406 habitantes, cuenta con pozos artesanales cerca de su instalación sanitaria (letrina), lo cual representa un peligro para la salud. Esto representa una desigualdad en acceso a un recurso vital que no fue resuelto con la rehabilitación del sistema y que la Junta Directiva de ARARCEP no está en condiciones de regular ni corregir en este momento, ya que necesita el acompañamiento cercano de la municipalidad. 

4.     Dimensión Ambiental: Captura territorial del recurso hídrico con impunidad.
Se distinguen también relaciones de conflicto en todo este proceso, los que están sustentados por los testimonios del pastor de la iglesia (G. Guevara, comunicación personal, 24 de febrero de 2026) y del presidente de ARARCEP Directiva (J. Díaz, comunicación personal, 24 de febrero de 2026) que denuncian la venta irregular del suelo público (áreas verdes), tala de árboles y destrucción de nacimientos de agua, sin que exista una intervención municipal capaz de regular o sancionar esas prácticas. La destrucción de los nacimientos de agua reduce progresivamente la disponibilidad natural del recurso hídrico, incrementando la presión sobre el sistema comunitario recién rehabilitado y sobre los pozos individuales que abastecen a la mayoría de la población.

Estas cuatro dimensiones convergen en un punto crítico y que ayudan formular la preposición central del nuevo problema: Crisis hídrica en el cantón El Platanar, que se origina por incumplimiento en los roles institucionales, una agencia comunitaria sin respaldo oficial; a lo que se le suma la destrucción ambiental sin contención, que deja al 79,81% de la población sin acceso seguro al agua potable y compromete la sostenibilidad del territorio a largo plazo.

Para concluir, desde el enfoque sistémico, se visualiza la existencia de un problema de desarrollo territorial profundo y estructural, que inicialmente se formulaba como el deterioro de la infraestructura del sistema comunitario de agua potable; cuando en este momento el problema que emerge es que los roles de la institucionalidad pública no están siendo ejecutados, sino que son asumidos por los actores comunitarios; y si bien estos demuestran una capacidad de agencia real, eso no oculta que los inconvenientes están en las condiciones estructurales que rodean su acción y que ellos no pueden modificarlas por sí solos.

En este sentido, los elementos que emergieron durante la primera etapa de la rehabilitación del sistema comunitario de abastecimiento de agua potable fueron, en primer lugar, el incumplimiento del compromiso adquirido por la municipalidad con la comunidad, que no estuvo en una falta de voluntad política, sino en una decisión estructural a escala nacional. En segundo lugar, el sesgo de presentar la autogestión de los actores comunitarios como una solución exitosa, obviando sus límites, como por ejemplo que los pocos recursos endógenos sin el complemento institucional que los respalden profundizan la desigualdad. En tercer lugar, la naturalización del abandono, lo que significa que el Estado no siente la responsabilidad de asumir su responsabilidad, porque para ellos la comunidad logra sostenerse con sus propios medios; es decir por medio de su cuota mensual, su relación de cooperación con ENLACE y la diáspora, la cual no está garantizada siempre, sino que depende de su buena voluntad. Por último, la destrucción irreversible de nacimientos de agua por la tala de árboles y construcción en las zonas verdes añade un elemento fuerte al sistema que ninguna forma de autogestión puede controlar.

En síntesis, la dificultad del cantón El Platanar no radica en que la comunidad no sepa cómo organizarse, sino en que, cómo comunidad que sabe organizarse se ve obligada a realizar acciones en sustitución del Estado, asumiendo costos que no le corresponden, gestionando conflictos que no puede resolver y sosteniendo derechos que el Estado tiene el mandato legal de garantizar. Esto podría reconvertirse si las instancias públicas asumen de manera efectiva los roles que les corresponden, pero esto presenta el reto de revertir el debilitamiento institucional que la reestructuración territorial produjo. Segundo, el reconocimiento formal y respaldo institucional a las agencias comunitarias para que puedan operar con recursos y sin vacíos jurídicos. Tercero, la regulación efectiva del uso de los espacios públicos y mercados de tierras de recarga hídrica para detener la destrucción irreversible de los nacimientos de agua.

Referencias bibliográficas

Asamblea Legislativa de la Republica de EL Salvador, (13 de julio de 2022). Ley General de Recursos Hídricos. Diario Oficial de El Salvador. https://www.asa.gob.sv/download/ley- del-agua/

Díaz, J. M. (24-03-2026). Estado actual del sistema de agua en el cantón El Platanar, Distrito de Moncagua. (G. Gómez, Entrevistador)

Figueroa, K. y Gómez, G. (2026). Rehabilitación del sistema comunitario de abastecimiento de agua potable cantón el platanar, distrito de Moncagua, Municipio de San Miguel Centro. https://uca.edu.sv/mdt/blog/rehabilitacion-del-sistema-comunitario- de-abastecimiento-de-agua-potable-canton-el-platanar-distrito-de-moncagua-san- miguel/

Guevara, G. E. (05-03-2026). Historia de la iglesia Sendero de Dios, colonia San Carlos. Cantón El Platanar. Distrito de Moncagua. (G. Gómez, Entrevistador)

Hernández, H. (2026). Reflexiones sobre la reestructuración municipal en El Salvador y desafíos para        la         aplicación       de        la         nueva            gestión pública. https://uca.edu.sv/mdt/blog/reflexiones-sobre-la-reestructuracion-municipal-en-el-salvador-y-desafios-para-la-aplicacion-de-la-nueva-gestion-publica/

Liévano, F. y F. Londoño, J. (2012). El pensamiento sistémico como herramienta metodología para la resolución de problemas. Medellín. P. 43-65.

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