I. Los fenómenos de gentrificación y turistificación
La gentrificación, según Ruíz (2016), es un proceso urbano mediante el cual sectores de clase media o alta se apropian de barrios populares o deteriorados, impulsando una renovación física y económica, lo que genera “elitización” del territorio; es decir, se traduce en un aumento del valor del suelo, renovación física del entorno y el desplazamiento y/o exclusión de los habitantes originales y con menores ingresos. La gentrificación implica la renovación física de un espacio urbano a través de la inversión inmobiliaria, produciendo una reconfiguración socioeconómica y cultural, elevando el valor del suelo y por lo tanto el costo de la vida. La sustitución de los antiguos residentes por otros con mayores ingresos produce la transformación de la identidad del territorio, se altera el tejido social y convierte el territorio en un bien de consumo y no en un espacio de vida, bajo la lógica del mercado inmobiliario y el urbanismo neoliberal.
Por su parte, Hernández (2021) explica la turistificación, como el proceso mediante el cual un espacio urbano se transforma en un “enclave turístico”, diseñado para responder a las necesidades de los visitantes temporales y promover actividades de ocio y consumo. Implica la conversión de viviendas en alojamientos temporales, la sustitución del comercio tradicional por negocios para el turista y el aumento del costo de la vida. Por lo tanto, se produce una transformación física con la construcción de hoteles, restaurantes, cafés, comercios turísticos; además hay una transformación simbólica, mediante la creación de una imagen idealizada del lugar, que genera una masiva “invasión” del turista.
A diferencia de la gentrificación, la turistificación no reemplaza a los habitantes originales por nuevos residentes, si no que los sustituye por una “población flotante” de visitantes. Ambos fenómenos tienen un mismo origen: el urbanismo neoliberal; pero difieren en sus efectos: la gentrificación reconfigura el tejido social, la turistificación lo vacía.
II. La preeminencia de estos fenómenos urbanos en la actualidad
El auge de la gentrificación y la turistificación responde al modelo neoliberal de desarrollo urbano que le da prioridad al sector servicios y a la “patrimonialización de los centros históricos”. Los centros históricos, antes considerados espacios obsoletos, fueron revalorizados por su potencial cultural y patrimonial, convirtiéndose en escenarios de consumo.
Ruiz (2016), señala que la especulación inmobiliaria, la búsqueda de mayores rentas y la ausencia de políticas sociales dan fuerza a estos fenómenos. Es por ello que la ciudad se convierte en un producto de consumo y sus habitantes en consumidores o mercancías dentro de una economía urbana excluyente. Lo que pone en evidencia la mercantilización del espacio urbano, donde la función económica prevalece sobre la social y le económica.
El turismo y la inversión inmobiliaria son instrumentos de transformación territorial, que son legitimados por medio de discursos de modernización y desarrollo económico. Pero detrás de la narrativa se oculta una profunda “reconfiguración social” que prioriza el consumo, la estética y la rentabilidad por encima del derecho a habitar la ciudad. En este sentido, la gentrificación y la turistificación son expresiones de un mismo proceso estructural que redefine la función social del espacio urbano.
III. Poblaciones excluidas en el Centro Histórico
En el Centro Histórico de San Salvador, se puede identificar a los grupos de la población que han sido afectados por estos procesos de transformación. Entre las poblaciones excluidas se enumeran:
Vendedores informales y trabajadores del comercio informal: que se ven afectados por políticas de “ordenamiento urbano” que buscan despejar el espacio para el turismo.
Residentes antiguos de bajos ingresos, desplazados hacia la periferia, por el incremento del precio de la vivienda y los alquileres y la especulación.
Adultos mayores: que perdieron servicios comunitarios y el uso de espacios comunes, reemplazados por áreas orientadas al comercio y el El espacio de convivencia cotidiana se transformó en zonas de consumo y exhibición turística.
Familias tradicionales: cuyos hogares que son reemplazados por comercios, hoteles, cafeterías o alojamientos temporales.
Artistas de la calle: que perdieron espacios, siendo desplazados por el auge de negocios turísticos y de consumo.
Artesanos y oficios tradicionales: que ya no tienen un lugar ante la proliferación de negocios dirigidos a los visitantes extranjeros.
El Centro Histórico deja de pertenecer a sus habitantes y se convierte en una “escenografía urbana” para el consumo visual y económico del turista. La revalorización del patrimonio no siempre beneficia a las comunidades locales, pues se ven excluidas. Su invisibilización y desplazamiento genera tensiones entre la conservación material del espacio y la pérdida de autenticidad social.
Estos fenómenos reflejan una “pérdida del carácter social y cultural del territorio”, que pasa de ser un espacio de convivencia cotidiana a uno de exhibición comercial.
IV. Impactos negativos y transformaciones territoriales
Los fenómenos de la gentrificación y la turistificación, tienen profundos impactos negativos sobre el territorio y sus habitantes. Se pueden mencionar los siguientes: desplazamiento físico y simbólico de los habitantes originales; pérdida del sentido de comunidad y ruptura del tejido social; pérdida de identidad cultural local, que se mercantiliza para atraer turistas; aumento del costo de la vida, disminuyendo el acceso a la vivienda; transformación del territorio, que deja de ser un espacio residencial y social a uno de consumo y espectáculo.
El Centro Histórico ha sufrido un cambio en los usos del suelo y en la función del espacio público, transformándose en un lugar para el ocio y el turismo. Lo que confirma que la ciudad neoliberal privilegia la “rentabilidad sobre la habitabilidad”, promoviendo desigualdades y exclusiones. Estos cambios incluyen la proliferación de cafés, hostales y tiendas de souvenirs, así como la disminución del comercio local y de los servicios comunitarios. Hernández (2021) señala que la turistificación provoca una pérdida de “habitabilidad” en los barrios históricos, al hacerlos incompatibles con la vida cotidiana de los residentes.

El urbanismo neoliberal concibe la ciudad como un recurso económico más que como un espacio de derechos. Es por ello que el desafío para la gestión territorial contemporánea consiste en construir políticas urbanas que logren un equilibrio entre la revitalización con la inclusión social. Esto puede lograrse con la participación ciudadana y la preservación de la memoria colectiva.
Referencias
Hernández Cordero, A. (2021). Gentrificación y turistificación: origen común, efectos diferentes. Dimensiones Turísticas, 5(9), 128-137. Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa.
Ruíz Solano, J. R. (2016). Aproximación conceptual a la gentrificación y sus impactos sociales. Revista Ciudades, Estados y Política, 3(1), 49–60. Universidad Nacional de Colombia.
Foto de Iván Escobar: Imagen artista popular. Diario Colatino.
Foto de Emerson del Cid. Venta de edificio en Centro Histórico. El Diario de Hoy